BRÙJULA POLÌTICA

Sectur: apreciaciones zafias.

Víctor M. Cruz Roque
vmcruzroque@hotmail.com

Definitivamente las expresiones de la encargada del despacho de la Secretaria de Turismo del Gobierno estatal Dora del Carmen Pérez Solís, respecto a la Muestra Gastronómica con especialidad de botanas, que se llevó a cabo en las instalaciones del Congreso del Estado, están fuera de contexto y corresponden única y exclusivamente a sus apreciaciones personales. No se inscriben en la promoción institucional ni son parte del acervo oficial para fortalecer las acciones de la Cruzada Nacional contra el Hambre, ni a su similar estatal, decretadas por el Presidente de la República Enrique Peña Nieto y el Gobernador Manuel Velasco Coello, respectivamente.
Lo publicado en un diario local, donde se da cuenta de lo que dijo la funcionaria en el auditorio de la UNICACH, precisamente ante jóvenes estudiantes que cursan la especialidad de gastronomía, provocó escozor justificadamente, porque un servidor público, de su rango y jerarquía, es imperdonable que se manifieste en esos términos, porque confunde los lineamientos, propósitos y objetivos de esos programas tan relevantes para paliar el flagelo que padecen millones de mexicanos—7.5—y de miles de chiapanecos.
No cuestionaremos a la dama sobre su estulticia para entender los alcances de las cruzadas contra el hambre y por la alimentación que ya se encuentran en marcha, solo precisaremos que éstos programas insignes se inscriben en las políticas públicas de los gobiernos, federal y del estado para contribuir de manera integral y estructural al desarrollo social, que es columna vertebral de ambas administraciones.
Se equivocó la señora Pérez Solís, la traicionó el subconsciente o de plano no entiende de que han hablado los mandatarios del país y del estado, cuando reiteran que las acciones se encaminaran a proveer a los grupos sociales más vulnerables, las herramientas y las facilidades para que accedan a satisfactores, mediante el fortalecimiento de la producción sustentable, con una cultura de alimentación saludable, propicia a las formas genuinamente cercanas al entorno principalmente de las comunidades de los municipios que presentan carencia alimentaria.
Las directrices que marcó el Gobernador Manuel Velasco Coello, en el sentido de que se impulsará la generación de ingresos, creación de empleos, bancos de alimentos, apoyos a productores del campo y las ciudades, mejores canales de comercialización y creación de redes de protección social para estimular la alimentación, se refieren a otra cosa diametralmente contrapuestas a como lo especió la encargada del despacho de la Secretaria de Turismo.
Nadie, absolutamente nadie ha dicho que se creará una “ruta de botaneros” como lo anuncio la susodicha. Y no es que poseamos un recetario nutricional que nos marque que esos productos no posean la calidad y calidez culinaria y gastronómica que se necesitan para mitigar el hambre o al menos para hacerla más llevadera. Lo que sucede, es que la señora está mal informada y peor aún, si en su “invitación” evocó el consumo de bebidas, que en apología, no corresponden a la formación escolar y menos en proyectos tan nobles como son las cruzadas referidas.
La dama en comento debió informarse antes de proferir afirmaciones de ese tamaño y magnitud: Se trato de un evento de promoción turística, en otro contexto que nada tiene que ver contra las cruzadas contra el hambre que se están llevando a cabo.
La encargada de la Sectur, dijo que en 20 días informará sobre los resultados de su “ruta botanera”, aunque lo más probable es que en ese lapso de tiempo ella ya se encuentre en la comodidad de su casa añorando los placeres de coto de poder que aún mantiene con todo y su imperdonable zafiedad.

EN CONCRETO.

Nada tiene que ver la realidad con las interpretaciones y suspicacias que generó la Expo Gastronómica especializada en botanas que organizó el diputado Luis Fernando Castellanos Cal y Mayor en las instalaciones del Congreso del Estado los días 21 y 22 del presente. Las intenciones del legislador están contextualizadas en la promoción y difusión de los platillos típicos que se consumen en Tuxtla Gutiérrez y en otros municipios aledaños, incluso forman parte del acervo gastronómico estatal. Se trata de mostrar convenientemente la riqueza culinaria que nos caracteriza para fines específicos de promoción turística, y que tiene como punto atrayente las delicias de los sabores, olores y colores de eso que para muchos son verdaderos manjares, que tanto agradan a los consumidores. Fue una actividad integral, porque además se incluyeron otras actividades como una exposición fotográfica, conferencias dictadas por expertos y capacitación en el rubro especifico de la gastronomía. Además, se destaca la firma de un convenio con la Secretaria de Turismo del Gobierno estatal y la Universidad en Ciencias y Artes de Chiapas, centro escolar superior que mantiene en su curricular académica, de manera sobresaliente por cierto, esa especialidad.
A este respecto, el propio representante popular del PVEM, lo definió de esta manera: “Es un momento en el que debemos impulsar la economía de todos los sectores y yo agradezco la participación activa de los empresarios que ofrecen en su menú los típicos alimentos regionales, además este tipo de actividades pueden convertirse al paso de los años en grandes impulsores de eventos de mayor magnitud..”. Así es.
Ejemplos: ¿Quién, cuando se habla de Yucatán y de la blanca Mérida, no asocia a estos lugares con los tradicionales “panuchos” que ahí suelen degustarse?. ¿Quién cuando viaja al Estado de México no lleva en la mente probar las delicias de las “tortas ahogadas”? ¿Y qué decir del “pozole” jalisciense?; ¿Y las carnitas michoacanas relativas a esa entidad? ¿Y los jalapeños rellenos de Veracruz?, por citar los menos.
Pues bien, la muestra gastronómica tuvo precisamente ese fin: mejorar el posicionamiento del “cochito chiapaneco”; de la infaltable “carne tártara” de la “carraca horneada” y de otros paladares exquisitos que pueden ser un buen aliciente para la promoción turística de Chiapas.
Una cosa con los contenidos estrictamente gastronómicos, cuya elaboración se inscribe incluso en el acervo cultural, y otra es la decisión personal de consumirlos con las bebidas que cada quien elija, dependiendo de las conductas personales que en uso de las libertades en que vivimos se determinen. Pero algunos bisoños con sus tres gotitas de cinismo y de crítica a todo lo que se mueva, le dieron a ese evento importante otra interpretación. Y con ello solamente confirman lo que dice acertadamente la sabiduría popular: El que piensa en pan, es que hambre tiene.

APUNTES.

**Sorprendió a muchos la sagacidad, el temperamento y la espontaneidad mostrada por la profesora Elba Esther Gordillo Morales durante la transmisión de la entrevista, que en dos emisiones, se difundió en el llamado “Canal de las Estrellas”. La maestra, sea o no ángel de nuestra devoción, en estricto sentido de honestidad, debe reconocérsele que posee tablas de lideresa y ni más ni menos que del sindicato más numeroso y más influyente de México y de América Latina. Por algo o mucho, es lo que es y se encuentra ahí, inamovible y hasta necesaria para garantizar la vigencia de ese gremio.
Ante las pantallas de millones de mexicanos que la vieron, la profesora ofreció puntual respuesta a todas las interrogantes que le hizo su “picante” interlocutora. Hablo de todo: de su personalidad, de sus hijos de su trato con el poder, especialmente con los últimos cinco presidentes de la República incluido en actual, de sus expectativas, de los momentos de plenitud, de los acosos y descalificaciones que ha recibido, de la disidencia magisterial aglutinada en la CNTE, de sus enfermedades, de su modo de vida, en síntesis, de todo.
Propios y extraños la vieron en las dos ocasiones, por espacio de dos horas, y seguramente exacerbó ánimos, filias y fobias, pero lo que nos queda muy claro y sin temor a equivocarnos, es que hay Gordillo Morales para mucho rato. Hay que recordar lo que dijo en Toluca: “Me voy a ir cuando los maestros quieran que me vaya; ni amenazas ni nada me van a intimidar; ¡para morir nací, quiero morir con un epitafio: “Aquí yace una guerrera, como guerrera murió”.
Es todo, gracias.

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