Antonio Palós, “modelo de resistencia ante el acecho de la ultraderecha en el mundo”

En su afán de rescatar la memoria histórica del exilio republicano, el Ateneo Español de México rindió ayer homenaje a José Antonio Palós Palma (1911-1977), figura poco conocida, aunque clave, de ese episodio histórico y de la lucha antifranquista, quien tras su paso por países de América Latina –México incluido– forjó un compromiso que bien puede constituirlo en paradigmático de la izquierda.

En la mesa participaron José Alonso, directivo del Ateneo Español; la historiadora Laura Beatriz Moreno, embajadora de México en Chile; el escritor y periodista Luis Hernández Navarro; el historiador y cronista guerrerense René García Galeana, y la socióloga Gloria Maldonado Ansó, así como el poeta Miguel Ángel Muñoz Palós, nieto del homenajeado.

Fue una sesión de dos horas en la que se tejió un retrato revelador sobre ese médico y militar republicano, desde su vida marcada por los exilios –tras la guerra civil pasó por República Dominicana, Venezuela, Guatemala y México–, su participación en la Legión del Caribe contra el dictador Rafael Leónidas Trujillo y su apoyo a la guerrilla de Lucio Cabañas en Guerrero hasta su vocación humanista como médico en Atoyac de Álvarez, así como el valor de su ejemplo frente al avance de las derechas actuales.

“En cuanto me acerqué a su vida y obra, me pareció un personaje fascinante, digno de un thriller político”, afirmó Maldonado Ansó, para quien Palós constituye “un modelo de congruencia y resistencia para las generaciones presentes y futuras”, sobre todo “en momentos en que se intensifica el acecho de la derecha y la ultraderecha en distintas regiones del planeta”.

Recordó que, instalado en Atoyac de Álvarez, Guerrero, estableció el primer quirófano de la región y brindó asesoría estratégica y cuidados a la guerrilla de Lucio Cabañas, hasta que la persecución política durante la guerra sucia lo obligó a abandonar el país en 1974, para volver a exiliarse en Venezuela, donde murió.

“Su existencia es un recordatorio de que la empatía, la solidaridad, el valor cívico y la creatividad se erigen como armas poderosas frente a la barbarie, las desigualdades y los atropellos”, añadió la socióloga y gestora cultural.

René García Galeana, quien conoció personalmente a Palós, ofreció un testimonio de primera mano. Relató la llegada de éste a Atoyac a mediados del siglo pasado, en una época en que la población moría por tifoidea, paludismo, neumonía y situaciones violentas, y que su presencia en el pueblo siempre estuvo envuelta en un halo de misterio.

“Nunca participó en política. Sólo se sabía que había luchado en la guerra civil contra Franco. Con el tiempo hemos venido conociendo más de él y más nos sorprende”, dijo y reconoció el compromiso ético y del médico con su profesión.

“Ejerció la medicina como deber moral: servir a todos por igual. Atendió lo mismo al rico que al pobre, al guerrillero que al soldado, porque entendía que en el dolor todos somos iguales. Convirtió el exilio en servicio.”

Hernández Navarro, coordinador de Opinión de La Jornada, subrayó que el exilio fue una experiencia que marcó y acompañó a Palós durante toda su vida, siempre por causas políticas, como resultado de su compromiso.

Al aclarar que se adentró en la historia de ese personaje mediante testimonios como el de su ahijado Desiderio Silva, El Negris, mencionó que Palós viajó a Cuba invitado por Alberto Bayo, el militar hispano-cubano que enseñó la guerra de guerrillas a Fidel Castro y al Che Guevara, donde conoció a esos dos personajes y el segundo le obsequió un ejemplar autografiado de La guerra de guerrillas, libro que conservaba como uno de sus mayores tesoros.

“La imagen de José Antonio Palós es una figura realmente legítima que hay que recuperar; una figura íntegra, comprometida con las luchas de liberación de nuestros pueblos y fiel a lo que fue el espíritu de la República española”, concluyó el periodista y escritor.

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En su afán de rescatar la memoria histórica del exilio republicano, el Ateneo Español de México rindió ayer homenaje a José Antonio Palós Palma (1911-1977), figura poco conocida, aunque clave, de ese episodio histórico y de la lucha antifranquista, quien tras su paso por países de América Latina –México incluido– forjó un compromiso que bien puede constituirlo en paradigmático de la izquierda.

En la mesa participaron José Alonso, directivo del Ateneo Español; la historiadora Laura Beatriz Moreno, embajadora de México en Chile; el escritor y periodista Luis Hernández Navarro; el historiador y cronista guerrerense René García Galeana, y la socióloga Gloria Maldonado Ansó, así como el poeta Miguel Ángel Muñoz Palós, nieto del homenajeado.

Fue una sesión de dos horas en la que se tejió un retrato revelador sobre ese médico y militar republicano, desde su vida marcada por los exilios –tras la guerra civil pasó por República Dominicana, Venezuela, Guatemala y México–, su participación en la Legión del Caribe contra el dictador Rafael Leónidas Trujillo y su apoyo a la guerrilla de Lucio Cabañas en Guerrero hasta su vocación humanista como médico en Atoyac de Álvarez, así como el valor de su ejemplo frente al avance de las derechas actuales.

“En cuanto me acerqué a su vida y obra, me pareció un personaje fascinante, digno de un thriller político”, afirmó Maldonado Ansó, para quien Palós constituye “un modelo de congruencia y resistencia para las generaciones presentes y futuras”, sobre todo “en momentos en que se intensifica el acecho de la derecha y la ultraderecha en distintas regiones del planeta”.

Recordó que, instalado en Atoyac de Álvarez, Guerrero, estableció el primer quirófano de la región y brindó asesoría estratégica y cuidados a la guerrilla de Lucio Cabañas, hasta que la persecución política durante la guerra sucia lo obligó a abandonar el país en 1974, para volver a exiliarse en Venezuela, donde murió.

“Su existencia es un recordatorio de que la empatía, la solidaridad, el valor cívico y la creatividad se erigen como armas poderosas frente a la barbarie, las desigualdades y los atropellos”, añadió la socióloga y gestora cultural.

René García Galeana, quien conoció personalmente a Palós, ofreció un testimonio de primera mano. Relató la llegada de éste a Atoyac a mediados del siglo pasado, en una época en que la población moría por tifoidea, paludismo, neumonía y situaciones violentas, y que su presencia en el pueblo siempre estuvo envuelta en un halo de misterio.

“Nunca participó en política. Sólo se sabía que había luchado en la guerra civil contra Franco. Con el tiempo hemos venido conociendo más de él y más nos sorprende”, dijo y reconoció el compromiso ético y del médico con su profesión.

“Ejerció la medicina como deber moral: servir a todos por igual. Atendió lo mismo al rico que al pobre, al guerrillero que al soldado, porque entendía que en el dolor todos somos iguales. Convirtió el exilio en servicio.”

Hernández Navarro, coordinador de Opinión de La Jornada, subrayó que el exilio fue una experiencia que marcó y acompañó a Palós durante toda su vida, siempre por causas políticas, como resultado de su compromiso.

Al aclarar que se adentró en la historia de ese personaje mediante testimonios como el de su ahijado Desiderio Silva, El Negris, mencionó que Palós viajó a Cuba invitado por Alberto Bayo, el militar hispano-cubano que enseñó la guerra de guerrillas a Fidel Castro y al Che Guevara, donde conoció a esos dos personajes y el segundo le obsequió un ejemplar autografiado de La guerra de guerrillas, libro que conservaba como uno de sus mayores tesoros.

“La imagen de José Antonio Palós es una figura realmente legítima que hay que recuperar; una figura íntegra, comprometida con las luchas de liberación de nuestros pueblos y fiel a lo que fue el espíritu de la República española”, concluyó el periodista y escritor.

Con información de LA JORNADA

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