Alcohólicos Anónimos: Esperanza para quienes desean recuperar su vida

Carlos Hiram Culebro

El alcoholismo puede comenzar de manera silenciosa. Para algunas personas, lo que inicialmente parece una forma de convivir, divertirse o aliviar tensiones puede transformarse con el tiempo en un problema que afecta la salud, las relaciones familiares, el trabajo y la propia manera de vivir. Cuando el consumo deja de estar bajo control, reconocer lo que está ocurriendo puede convertirse en el primer paso hacia la recuperación.
En este contexto, Alcohólicos Anónimos (A.A.) desempeña una labor de acompañamiento entre personas que tienen problemas con su manera de beber. Su propuesta fundamental es sencilla: una persona que ha encontrado un camino para dejar de beber comparte su experiencia con otra que busca hacerlo. No se trata de una institución médica ni de un centro de tratamiento, sino de una comunidad de ayuda mutua.
A.A. nació en Estados Unidos en 1935, a partir del encuentro entre Bill W. y el Dr. Bob, dos hombres que habían experimentado graves problemas con el alcohol. Desde entonces, la organización se extendió por el mundo. Actualmente cuenta con más de dos millones de miembros en recuperación y presencia en más de 180 países. Sus materiales se han traducido a numerosos idiomas
Como anécdota cabe mencionar que cuando el autor de este artículo conoció -en las oficinas centrales que esa organización tiene en la ciudad de México- la diversidad de idiomas y dialectos en que han traducido lo que llaman El libro grande, la grata emoción le puso “la piel de gallina” .
Una de las bondades de A.A. es precisamente el acompañamiento. Quien llega a un grupo puede encontrar personas que conocen, por experiencia propia, algunas de las dificultades que está atravesando. En las reuniones se comparten experiencias relacionadas con el alcohol, sus consecuencias y las formas de mantenerse sin beber. El objetivo no es juzgar ni establecer quién sufrió más, sino ofrecer comprensión y una posibilidad de recuperación basada en la experiencia compartida.
Los Doce Pasos constituyen uno de los elementos centrales del programa de A.A. Proponen un proceso de reflexión personal, reconocimiento de los daños ocasionados, reparación de relaciones y búsqueda de cambios en la manera de vivir. En este proceso ocupa un lugar importante la dimensión espiritual. Sin embargo, A.A. no es una religión y sus integrantes tienen distintas creencias.
Un principio fundamental es el anonimato. Su importancia va más allá de mantener en reserva un nombre: busca proteger la identidad de las personas que acuden a los grupos y favorecer que puedan pedir ayuda sin temor a ser expuestas públicamente. Este principio también establece una relación particular con los medios de comunicación: A.A. agradece la difusión de su mensaje, pero sus miembros preservan su anonimato ante el público.
La magnitud del consumo de alcohol ayuda a comprender por qué existen distintas alternativas de prevención y recuperación. En México, la Ensanut Continua 2023 reportó que 55.5% de los adultos había consumido alcohol durante los 12 meses anteriores y que 41.9% había tenido algún episodio de consumo excesivo en ese mismo periodo. Estas cifras se refieren al consumo de alcohol y no significan que todas esas personas tengan alcoholismo; precisamente por ello es importante distinguir entre beber alcohol y presentar un problema relacionado con su consumo.
Los datos más recientes disponibles a nivel estatal también permiten observar diferencias. Un análisis de la Ensanut 2020-2024 publicado por el Instituto Nacional de Salud Pública estimó, para la población de 10 años o más, una prevalencia nacional de 48.2% de consumo actual y 34.9% de consumo excesivo. En Chiapas las estimaciones fueron 34.9% y 24.4%, respectivamente. Que las cifras estatales sean menores que las nacionales no significa que el problema desaparezca; únicamente describe una diferencia estadística en el consumo registrado A ello cabe preguntarse si el elevado consumo de bebidas embriagantes en la población indígena estará fielmente representado en esas cifras,.
En México, A.A. mantiene una presencia amplia. La Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos señaló en 2025, que existen más de 14 mil grupos en el país y reporta 107,291 miembros y 13,938 grupos correspondientes a las áreas que proporcionaron información para ese cálculo. .
En Chiapas, como en otras entidades, los grupos de A.A. forman parte de esta red de ayuda mutua desde 1960. Su importancia no se limita a quienes ya reconocen un problema. La organización también desarrolla actividades de información pública para dar a conocer qué es A.A., cómo acercarse a un grupo y qué posibilidades de recuperación ofrece. Esta tarea es valiosa porque algunas personas tardan en reconocer que su forma de beber está ocasionando consecuencias negativas.
La recuperación muchas veces tiene repercusiones en el entorno familiar. El consumo problemático de alcohol puede deteriorar la comunicación, generar conflictos y afectar responsabilidades. Cuando una persona inicia un proceso de recuperación, puede abrirse la posibilidad de reconstruir relaciones y asumir nuevamente responsabilidades. No obstante, la familia también necesita información y apoyo; acompañar a una persona no significa encubrir las consecuencias de su consumo.
Es importante señalar que A.A. no sustituye la atención médica, psicológica o psiquiátrica cuando ésta es necesaria. Una persona con problemas relacionados con el alcohol puede requerir una evaluación profesional, especialmente si existen complicaciones físicas o psicológicas. La ayuda mutua de A.A. y la atención profesional cumplen funciones diferentes y pueden formar parte de un proceso más amplio de recuperación.
Una de las aportaciones más significativas de Alcohólicos Anónimos es ofrecer una esperanza concreta a quien piensa que su relación con el alcohol ya no puede cambiar. Después de más de nueve décadas, su propuesta continúa apoyándose en la experiencia compartida, la solidaridad, el servicio y una dimensión espiritual que invita a modificar no solamente la relación con la bebida, sino también la manera de vivir.
En un problema que puede producir aislamiento, vergüenza y deterioro de los vínculos,por tanto, encontrar un espacio donde alguien escucha sin juzgar puede tener un significado especial. La recuperación no es necesariamente rápida ni idéntica para todas las personas, pero saber que existen caminos de ayuda puede ser el comienzo de una decisión diferente. En ese sentido, la principal bondad de A.A. puede resumirse en una idea sencilla: quien tiene un problema con el alcohol no tiene por qué enfrentarlo en soledad.

(*) Fundador de la Asociación chiapaneca de profesionales de la salud mental AC (ACHIPROSAM)

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