A 10 años de su protesta antirracista, Colin Kaepernick acusa que la NFL aún lo veta

A una década de la primera vez que Colin Kaepernick se arrodilló durante el himno de Estados Unidos en un partido de pretemporada de la NFL —el 1 de septiembre de 2016—, en protesta contra el racismo y la brutalidad policiaca hacia la población afrodescendiente de su país, el exmariscal de campo de los 49ers de San Francisco permanece fuera de la liga.

En una inusual entrevista concedida a NBC News, Kaepernick sostuvo que la NFL lo mantiene vetado por sus posiciones políticas y calificó de “falsa” la respuesta de la liga ante las denuncias de racismo. El exmariscal aseguró que no ve motivos para reconciliarse con una organización que, a su juicio, nunca ha asumido responsabilidades por el trato hacia los jugadores que se manifestaron contra la injusticia racial.

“No voy a apoyar a una organización que, primero, me está vetando activamente y, segundo, ha apuntado contra mis hermanos que también han estado protestando como parte de esto”, afirmó.

Para el liniero de los Acereros de Pittsburgh Cameron Heyward, no tiene sentido que uno de los mejores pasadores de la liga en ese entonces no encontrara equipo, pues lo recuerda como “un talento tremendo” que participó en dos anotaciones en el Supertazón 47, que los 49ers perdieron ante Baltimore en 2013.

Kaepernick jugó su último partido en enero de 2017.

“No creo que ningún jugador merezca eso. Se siente como si hubiera pagado el precio con su carrera. Simplemente no creo que eso esté bien”, dijo Heyward a The Associated Press.
De sentarse a poner una rodilla en el suelo

Su protesta “no fue un acto repentino”, escribió Kaepernick esta primavera al anunciar sus memorias, The Perilous Fight. En los dos partidos de exhibición anteriores ya se había sentado en el banco durante el himno, sin que nadie lo notara.

Después de hablar con Nate Boyer, exjugador de la NFL y boina verde retirado, pasó de permanecer sentado a arrodillarse, gesto que Boyer sugirió como una forma más respetuosa hacia las fuerzas armadas.

Kaepernick no lo anunció ni lo promovió: simplemente colocó la rodilla derecha en el suelo mientras sonaba The Star-Spangled Banner, el himno estadunidense.

Cuando el exmariscal se reunió posteriormente con el sociólogo Harry Edwards, entonces asesor de los 49ers, ambos sabían que la decisión implicaba un riesgo considerable.

Kaepernick no era el primer atleta afrodescendiente en utilizar el himno para denunciar la desigualdad —desde Tommie Smith y John Carlos en 1968 hasta la basquetbolista Ariyana Smith en 2014—, pero la exposición de la NFL podía convertirlo en el centro de un conflicto cultural.

“No hay manera de que no haya un precio que pagar por esto”, le advirtió Edwards.
La protesta se extiende por la NFL

El costo, finalmente, fue su carrera, mientras la conversación que Kaepernick pretendía iniciar adquirió otra dimensión. El método de protesta se convirtió en el centro de atención y fue calificado de ofensivo hacia las fuerzas armadas.

El entonces candidato Donald Trump arremetió contra él y posteriormente, ya como presidente en su primer mandato, llamó “hijo de puta” a cualquier jugador que se arrodillara.

Edwards, quien en 1968 aconsejó a Smith y Carlos en torno a su saludo de poder negro en el podio olímpico, presionó públicamente para que Kaepernick regresara al deporte.

“Nada de lo que pudiera lograr en el futbol americano igualaría su importancia como figura político-deportiva”, afirmó.

Las protestas se extendieron por la liga —hasta 200 jugadores se arrodillaron en 2017—, mientras la NFL manifestó su posición en favor de permanecer de pie durante el himno: “Queremos honrar a nuestra bandera y a nuestro país, y nuestros seguidores esperan eso de nosotros”.

“Después de venir de jugar un Supertazón, un Campeonato de la Conferencia Nacional, de batir récords, ¿y ni un solo equipo quiso traerme, ni siquiera para una prueba?”, cuestionó Kaepernick, quien aseguró que varios entrenadores manifestaron interés en contratarlo, pero terminaron “bloqueados desde arriba”.

NFL reconoció en 2020 que debió escuchar a sus jugadores

No fue sino hasta 2020, tras el asesinato de George Floyd, cuando el comisionado Roger Goodell reconoció que la NFL debió escuchar a jugadores como Kaepernick, quien para entonces llevaba más de tres años fuera de la liga.

“En la NFL condenamos el racismo y la opresión sistemática a los afroestadunidenses. Admitimos que nos equivocamos por no escuchar a los jugadores antes y alentamos a todos a hablar y protestar pacíficamente. Nosotros creemos que las vidas de los afrodescendientes importan”, declaró Goodell.

Kaepernick considera que los mensajes posteriores del comisionado fueron una reacción a la presión pública y no producto de un cambio genuino.

“Llevábamos años tratando de abordar el problema que la NFL creó al vetarme. Salir a decir que deberíamos haber escuchado después de eso, mientras yo sigo intentando jugar activamente en la NFL, es algo tan teatral”, sostuvo.

El mariscal demandó en 2017 a la liga, al acusar a los propietarios de las franquicias de ponerse de acuerdo para no contratarlo. En 2019, ambas partes alcanzaron un acuerdo en la demanda por colusión, cuyos detalles no fueron revelados.

La NFL respondió a NBC News que los asuntos planteados por Kaepernick continúan siendo importantes para la liga y destacó los programas impulsados mediante la iniciativa Inspire Change.

Sin embargo, el agente libre asegura que sigue sin observar transformaciones reales.

“Ninguna de sus acciones lo demuestra”, concluyó.

Con información de LA JORNADA

¡Comparte la nota!