Alan Cervantes jamás olvidará su primer gol en la Liga MX. Fue con el equipo que trabajó desde fuerzas básicas, el de sus amores, Chivas. Es cierto que debutó en León, esto porque su proceso así lo requería, pero una vez que cumplió con su préstamos, regresó al redil, donde tras superar una lesión se puso a punto en el actual torneo con la Sub-20.


Tuvo calma, trabajó pensando en el gran momento, que al fin llegó. Le llegó frente a un equipo de los más fuertes económicamente y con

una nómina llena de nombres de primer nivel con calidad internacional. Salió Cervantes junto a Fernando Beltrán, con la consigna de hacer un excelente partido en la media cancha, lo cual lograron. El trabajo colectivo se nota en el redil, porque el tanto que marcó Cervantes, es una jugada para analizar detenidamente por la forma en la cual se construyó.

Se dieron 17 toques, el balón estuvo por varios sectores del terreno de juego y participaron casi todos los elementos del “Rebaño”, hasta que el balón le llegó a Cervantes, quien con tiro lleno de ilusión, seguridad y colocación, marcó el rumbo del cotejo. Fue el golpe al balón número 18 en esa jugada, en la cual solamente una vez el Monterrey por poco roba el esférico.


Cervantes dedicó el gol a su papá, se levantó la camisa para mostrar el escrito que traía abajo. Esto le valió una tarjeta amarilla, pero jamás se le olvidará al rojiblanco ese primer gol, que ha sido de los más hermosos que ha hecho Chivas en los últimos años en jugada elaborada.