Héctor Estrada

Manuel Velasco, 4 años sin poder reducir la deuda pública


Vaya contradicción entre las cifras expuestas por el actual secretario de Hacienda estatal,

Humberto Pedrero Moreno, y el último reporte emitido por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) sobre el monto general de la deuda pública en Chiapas que, pese a los discursos optimistas, durante 2016 incrementó dos mil millones de pesos, para regresar a la cifra general de 20 mil millones, heredada por hoy cónsul Juan Sabines Guerrero.
El dato ofrecido recientemente por la asociación civil Fondo Económico de Chiapas (FEC-Chiapas), que desde 1998 emite reportes anuales sobre la situación financiera de la entidad, terminó por abrir una nueva serie de dudas y cuestionamientos acerca de las cifras presentadas por Pedrero Moreno durante su última comparecencia ante el Congreso de Chiapas, como parte de la glosa del 4º informe de gobierno, en febrero pasado.
Y es que, el Secretario de Hacienda aseguró que al cerrar el último trimestre de 2016 la deuda pública chiapaneca se encontraba en 18 mil 481 millones de pesos. 400 millones de pesos menos que en 2015, cuando la cifra general estaba en los 18 mil 832millones de pesos. Sin embargo, hay montos que nada más no cuadran con las tablas publicadas por el FEC-Chiapas y la propia SHCP respecto al mismo asunto.
De acuerdo al informe “Financiamientos de Entidades Federativas y sus Entes Públicos 2016”, al cierre del último trimestre del año pasado la deuda pública general del estado de Chiapas ascendió a 20 mil 468.50 millones de pesos. Dos mil millones de pesos más que lo declarado por el Secretario de Hacienda ante el legislativo estatal.
Con el nuevo incremento sustancial a los compromisos financieros de Chiapas, la entidad regresó nuevamente al top 10 de los estados más endeudados del país. Sólo por detrás de entidades como la Ciudad de México, Nuevo León, Veracruz, Chihuahua, Coahuila, Michoacán y Sonora. Con límites de deuda equivalentes a los dejados por el sexenio de Sabines Guerrero (20 mil 826 mdp).
Lo interesante del caso es que, según los informes desglasados por propia la Secretaría de Hacienda estatal, de 2013 a la fecha, el gobierno de Chiapas ha sufragado más de siete mil millones de pesos para el presunto pago de dicha deuda pública. Dinero que evidentemente no se ha reflejado en una disminución efectiva del monto total.
Los argumentos de la dependencia bajo responsabilidad de Humberto Pedrero han sido los adivinables. El dinero que se supondría estaba destinado a la reducción de la deuda se ha ido “al caño”, sin efecto real, en el supuesto pago de intereses moratorios que evidentemente hablan de una deficiente administración de la deuda por parte de su equipo hacendario.
Ya el mismo funcionario estatal ha advertido que muy seguramente el problema sobre el monto general de la deuda y las tasas de intereses (al 3.4 por ciento) serán heredados a la siguiente administración estatal, al menos para los dos primeros años de gestión. Un argumento que, sin duda, deja de manifiesto el claro desinterés gubernamental para buscar salidas de solución a la problemática y dejar una deuda menos pesada para la administración sucesoria.
Con ejemplos como este quedan menos dudas que los intereses verdaderos del gobierno que encabeza Manuel Velasco Coello están cada vez más lejanos a los problemas de Chiapas. Al “gobierno verde” parece ya no interesarle resolver nada que no tenga que ver con asegurar su futuro para los tiempos después del relevo sexenal.
Por eso no deberá sorprender el anuncio de nuevos endeudamientos millonarios durante loscasi 20 meses que restan al actual gobierno, muerto tan prematuramente. Las condiciones para repetir la historia de saqueo están dadas, por lo que, seguramente, el endeudamiento estatal y otros tantos problemas terminarán siendo otra vez la herencia inevitable para el nuevo gobierno chiapaneco que viene.